4 de mayo de 2010

NOTA COSMO !

Y vos, ¿para cuándo?

A determinada edad, estar soltera o sin pareja implica sobrellevar ciertas presiones familiares y sociales. Pero en lugar de sentirte una víctima o reaccionar como una fiera enjaulada, aprendé a evitar los rollos ajenos.



¿Por qué no me dejan ser soltera en paz? ¿Soy yo la perdedora porque prefiero estar sola antes que con cualquiera, o son las demás, que salen con cualquiera para no tener que estar solas? Del otro lado del mundo (y con un punto de vista igualmente opuesto), hace algunos meses, una estudiante de la Universidad de Pekín publicó un aviso en el que ofrecía U$S 1.500 por un “novio de alquiler”. Él solo debería pasar con ella y su familia el año nuevo lunar. La última vez que había estado en la casa, su madre le había advertido que no regresara a menos que lo hiciera con una pareja. Las presiones sociales y familiares frente a la soltería no conocen de fronteras ni de culturas. Pero ya no estás condenada a sufrirlas: te enseñamos a superarlas.

“Algún problema tendrá”
Sin dudas, uno de los momentos de mayor acoso familiar para una chica soltera es el anuncio de boda de una hermana, prima o amiga de su misma edad. No bien comienza a correr la noticia del casamiento, las charlas sobre tus supuestos problemitas/locuritas/ trabas que te impiden estar en pareja se multiplican sin freno. Todos tienen algo para decir, opinar o argumentar. Poco importa cuán bien parada te encuentres en la vida con respecto a tus estudios, tu profesión o tus finanzas: lo único que interesa es que no hay mariposas revoloteando en tu panza. “Las acciones y comportamientos que se escapan de lo esperado suelen estar mal vistos. Para algunos, lo diferente es imposible de asimilar; se preguntan: ‘¿Qué le habrá pasado para quedarse soltera o estar sola?’. Así, transforman una posibilidad de la vida en todo un síntoma”, explica el psicólogo Norberto Inda. La escritora Carolina Aguirre, creadora del blog Ciega a Citas, sostiene que las chicas cargamos con algunos conceptos muy internalizados: “Cuando tenemos tres años, vemos ‘La Bella Durmiente’: una señorita que solo logra volver a la vida cuando un hombre la besa. Después, tenemos a ‘Blancanieves’: únicamente puede salvarse del envenenamiento de la manzana si un hombre la besa. Luego vemos ‘La Sirenita’, que puede morir si el tipo del que ella se enamoró no la besa antes del atardecer. ¿Qué vamos a pensar a los 30 años? Creemos que no existimos si no tenemos nuestro Ken tamaño real. Por más que seas exitosa y divina, en algún punto la soltería te hace ruido”. Aunque los tiempos hayan cambiado, estar o no en pareja sigue siendo uno de los mayores asuntos sociales que involucran opiniones de familiares, parientes lejanos y amigos. Es por eso que las preguntas acerca de tu estado civil pueden volverse tan habituales como el nombre de tu nueva mascota o cuántas veces por semana vas al gym. No siempre los interrogantes son una movida para presionarte, tal vez se trata de una manera de entrar en contacto más profundo e íntimo con vos, una forma de ayudarte o simple curiosidad. La psicóloga Sandra Sporn, sugiere: “Es importante que entiendas que la intención del otro puede ser buena, aunque el efecto que cause en vos se traduzca en una presión. Una posible solución es convertir cada una de estas personas en tu Cupido. Pediles a quienes desean verte radiante junto a un hombre que te den una mano y te conecten con varones que puedan interesarte”.

No pierdas la cabeza
Todo está hecho para dos. ¿Viste esos postrecitos que vienen pegados? Si yo estoy sola y quiero comprar uno solo, ¿por qué tengo que llevarme los dos? Vas a un bar y nunca hay una mesa con una sola silla. ¿Por qué? Cuando vemos una chica sola en un restó, lo primero que pensamos es: ‘Pobre, está almorzando sola’, aunque tal vez la está pasando bárbaro. Si querés viajar sola, siempre te sale más caro que en base doble. Es como si hubiera un impuesto a la soltería: hay que pagar por una y por el novio que no tenés”, protesta Aguirre. Por eso, si no fuiste una de las primeras en dar el sí, hay un momento de la vida en el que reaccionás y te das cuenta de que la mitad de tus amigas ya están casadas, y otras tantas ya comenzaron con los preparativos de la boda. Las invitaciones llegan a tu casa y es casi imposible impedir que todas las miradas se posen en vos. Miradas expectantes y con ansiedad, claro está. “A veces, las presiones sociales y familiares se incorporan y comienzan a ser parte de una inquietud personal”, asegura Inda. ¿Qué podés hacer? En primer lugar, no te desesperes ni pierdas la calma. Ocupate de tener claras algunas cuestiones. La psiquiatra Graciela Moreschi, autora del libro Mujeres sin pareja, ¿enfermedad o nueva etapa en el ciclo vital?, asegura: “A veces el no tener pareja se vive como una falla, como un agujero, no porque no se tolere esa falta, sino porque no se soporta la herida que esto representa en el propio narcisismo”. Pensá si esa es tu situación.

Ser o no ser (de a dos)
Me puse a escribir sobre el tema de la soltería porque me daban mucha broncalas historias de esas solteras fabulosas,como las de ‘Sex & the City’, por ejemplo.No son reales, porque la presión socialexiste. Si la mayoría de las mujeres aceptaseque puede estar soltera y ser feliz, yno le importara que la madre o quienfuera la señale y le diga: ‘¿Y vos, y vos, yvos?’, estaría de acuerdo. Pero cuando estás soltera a una determinada edad ytenés un casamiento al que sí o sí tenésque ir (sola), te querés pegar un tiro. Esmentira que vas a bailar toda la noche yte vas a levantar a alguien: nunca hayhombres solteros y te sientan en una mesacon extraños, porque no saben dóndeponerte”, cuenta Aguirre.

Mi media naranja”, “mi otro yo” y otras tantas construcciones culturales hacen que muchas mujeres creamos que nuestro destino es el amor: nos sentimos completas solo cuando estamos de a dos. La verdad es que cuanto antes nos demos cuenta de que ser mujer no pasa exclusivamente por tener una pareja (pero si llega, ¡bienvenida sea!), podremos eventualmente legitimar nuestra situación de soltería sin vivirlo como una condena, sino como una de las tantas opciones de la vida. “También se es mujer por la belleza, por la inteligencia, por tener una profesión que se ame o por hacer un culto del amor en sus múltiples versiones”, explica Inda.

A veces, la presión externa no tiene que ver con querer vernos realizadas con una persona, ni pasa por una real preocupación acerca de lo que sentimos. La pregunta nunca es: ‘Che, ¿a vos te gusta estar soltera o querrías estar con alguien?’; el cuestionamiento es: ‘Che, ¿por qué estás soltera?’. Si una mujer no está en pareja o no desea tener hijos es tratada como si no estuviera colaborandocon la especie”, sostiene Aguirre.

No al autoflagelo
Nos guste o no, las presiones externasexisten y existirán por los siglos de los siglos. Vivimos inmersos en una sociedad que tiene sus códigos y sus reglas. Y aunque estas se flexibilicen con el paso de losaños, están ahí y se empecinan en marcarla línea divisoria entre lo que es socialmentecorrecto y no lo es. Pero la miradaque tenemos sobre nosotras mismaspuede tener tanto o más peso que losmisiles de los ojos ajenos. “La autopresiónparaliza, estanca, enoja y disminuye laautoestima. Esto puede provocar trastornosdiversos como la depresión, las adicciones,los desórdenes alimentarios o de lapersonalidad, entre otros. Hay que cortarcon ciertos círculos viciosos que lo únicoque provocan es la desvalorización de unoy llevan a pensar que uno no puede, noquiere, no sabe, no sirve, no se merecenada bueno o no debe hacer algo. Cuantasmás de estas frases hacemos nuestras, másinmovilizadas quedamos para crear,actuar y sentirnos bien”, afirma Sporn.Inda aporta la información de otros de losefectos nocivos de una autopresión desmedida:“Se puede generar un estado demelancolía, una victimización y hastacierta hostilidad hacia uno mismo porcreer que otros han conseguido eso quenosotros nunca podremos lograr”.

Empezá a actuar
Estar segura de vos (en lugar de quedarte con la idea de que no valés lo suficiente porque no estás acompañada)es una buena medida.Conocerte, escucharte, elegir,involucrarte y decidir son acciones quepueden conducirte a la vida que realmentequerés.

Si estás 100% segura de que tu proyecto de vida no incluye una pareja, entonces sé una soltera feliz, no te amargues ni amargues a los otros, no vivas de mal humor. Pero si tu deseo no es permanecer soltera, trabajá en vos misma. Visualizá tus proyectos, imaginá qué querés. También tené en claro qué expectativas reales y concretas tenés de una relación o de una pareja. Con esta información, vas a poder salir del paso frente a preguntas o comentarios odiosos e inoportunos. Y además vas a estar más preparada para encontrar a esa persona tan especial que buscás”, aconseja Sporn.

No está bueno estigmatizar el estar sola. ¿No sería mejor pensar que ese hombre que es para vos simplemente aun no apareció? ¿Hasta qué edad tenés tiempo para encontrar al amor de tu vida? Si la sociedad supone que es hasta los 30 y lo encontrás a los 34, ¿fracasaste? ¿Quién dice cuándo se vence tu soltería?”, concluye Aguirre. Las preguntas están planteadas, ahora es tu turno de encontrar la respuesta a cada una de ellas. Pero hacelo cuando realmente sientas ganas. Porque ya lo sabés: las presiones (así sean externas o internas) nunca son buenas consejeras.

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