28 de febrero de 2010

Tenía el corazón en punto muerto la mujer que le destrozaba las noches ya no era un gran pirata y equivocaba vientos entre las tempestades de su escote. El cuento es que la chica después de preciosa era un puñal hundiéndose como un dolor de muelas en este invierno lerdo, de tardes cabizbajas que llaman por su apodo a las tristezas. Y es que el amor es un bicho de manos dulces y patas cortas y a algunas mujeres el Diablo las carga y Dios las descorcha.. cerca de nuestros ojos. Y fueron desfilando promesas de vino, botellas al mar, ccarprichos , platos rotos y alfileres .

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