13 de diciembre de 2009


La vieja enseñanza de callar cuando
se debe y de hablar cuando hace
falta gata mojada de lluvia que
aligerando los vicios sale a andar
por la cornisa sin caer al precipicio.
Parece una atorranta cuando canta
parece que se deja y no se deja te
da la sensación cuando camina que
en vez de una mujer, llegan dos
minas. Parece medio loca y te
provoca porque el tango en su boca
es un gemido parece que ya nada la
sorprende parece saber todo de la
vida parece pero no es lo que
parece es una gata herida. Cuando
el público no escucha la gata
tiene el orgullo de tener la
mente fresca en el medio del
barullo .

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