26 de febrero de 2009

Cuando la cerveza se calienta demasiado, el cenicero esta lleno y el paquete vacío,
pierdo la cabeza y me siento un desgraciado, como quien tiene por hobby al vino del
estío. Traté de que el corazón no me diera explicación para no derramar lágrimas en tu
honor.
Y hoy resulta que ayer la princesa se hizo reina, aquel cepillo sin dientes hoy
es el que mejor peina.
Y ya no deshace el sommier aquel amor tan fugaz, que en ese
cuarto de hotel se declaraba inmortal ...

1 comentario:

Mau. dijo...

que bien lo que escribiste che.